Tres lecturas para acompañar Sentimental Value

PRESENTADO POR MUBI

Una grieta sube por las paredes de la casa, subterránea triza los cimientos de lo que ilusoriamente creemos debiese ser firme:
la infancia.

Aquel espacio oscuro, esa fisura en la cual evitamos detenernos, va juntando historia, gritos, silencios, ausencias, dolores. 

Tras la muerte de su madre, dos hermanas, Nora y Agnes, vuelven a encontrarse con su padre, Gustav: un director de cine célebre que, después de años de distancia, prepara su obra más personal. Gustav le propone a Nora que protagonice la película. Ella se niega. Y entonces la familia entera inicia un viaje hacia el pasado que los obliga a mirar de frente una herida transgeneracional.

Sentimental Value nos recuerda el poder del arte como sostén emocional y la creación como una herramienta para nombrar lo que duele y, con suerte, empezar a sanar

 En Libra seleccionamos 3 lecturas que hablan de hermanos, infancias y familias quebradas:

 

1. El libro de las hermanas
de Amelie Nothomp.

Una exploración de la indiferencia parental y, al mismo tiempo, una oda a la intensidad del amor fraternal. Un relato sobre los abismos del afecto, el poder devastador de las palabras y la complejidad a ratos luminosa, a ratos cruel de los vínculos familiares.

 

2 . El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes,
de Tatiana Tibuleac

Aleksy recuerda el último verano que pasó con su madre. Han transcurrido muchos años, pero cuando su psiquiatra le sugiere volver a esa época como posible remedio para el bloqueo artístico que atraviesa como pintor, él se sumerge en la memoria. Y en ese regreso reaparecen, con fuerza, las emociones que lo acecharon en la infancia: el rencor, la tristeza, la rabia.

 

3 . Intermezzo
de Sally Rooney

Dos hermanos muy distintos enfrentan la reciente muerte de su padre mientras lidian con sus relaciones sentimentales, sus inseguridades y la presión —externa e íntima— de estar “a la altura”. Rooney retrata, con precisión, cómo el duelo reordena la vida y cómo la familia puede ser, a la vez, refugio y tensión permanente.

 

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Editar no es humillar